Esta anécdota es real como la vida misma. Durante el partido de fútbol de ascenso a la 1ª división “B” Argentina entre el Sarmiento y Defensores de Belgrano, el portero del “Defe”, Maximiliano Kadijevic, le dio un apretón y pidió permiso al juez para ir al baño, ya que se sentía mal. El colegiado comprensivo con su urgencia, accedió a interrumpir el juego unos minutos.
El equipo local en esos momentos iba ganando 2.0 y eso suponía poderse clasificar. Minutos más tarde y con los jugadores de ambos equipos calentando en el campo de juego se incorporó el portero y entonces el árbitro reanudó el encuentro.
En la sala de prensa dijo a los medios que había tomado un zumo antes del partido y le había causado los retortijones que no podía aguantar y que no era la primera vez que le pasaba.
Me pregunto Yo, aquí en nuestra liga, en cualquier categoría, la predisposición del colegiado y de ambos equipos hubiera sido ésta o le hubiera obligado a realizar un cambio, etc. ¿Cómo serían las caras de los aficionados durante la espera y los comentarios después de conocer la causa de la interrupción del encuentro? Seguro que algunos dirían que se había “cagado” por ir perdiendo.



















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